Vacaciones críticas en DVD Ediciones.com (verano de 2009)

Decálogo sobre los territorios portátiles del escritor, por Manuel Vilas


 

Ponencia leída en Mérida, Venezuela, en la Bienal de Literatura Picón-Salas, julio de 2009

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1.- La portabilidad de la literatura y del escritor puede engendrar una excitante pérdida de identidad, en la medida en que el territorio global o el territorio pangea se basa en la renuncia a las identidades locales y nacionales. El proceso de pérdidas de identidades nacionales acaba de empezar, es sumamente reciente. Perder las identidades nos hará más libres. Estaremos mejor. Creo que el proceso de portabilidad es esencialmente una liberación. El siglo XIX generó una camisas de fuerza ideológicas que aún están presentes. Y una de esas camisas fue la idea de las literaturas nacionales, idea que favoreció a los grandes identidades nacionales europeas.

2.- Sin embargo, la lengua en que un escritor escribe sigue siendo importátil. Es posible que el futuro albergue una portabilidad también en este extremo. Una creación/traducción simultánea en varias lenguas de una obra literaria. La importabilidad del lenguaje no es definitiva. La importabilidad de la historia de la literatura en lengua española es, en este 2009, todavía muy fuerte; sigue siendo Cervantes el escritor más portátil que tenemos, lo cual es preocupante. No es un problema de genialidad literaria, sino de índole económica y social. Si América Latina tuviera el mismo PIB que Estados Unidos, la portabilidad de la literatura latinoamericana sería impresionante. Escribimos de lo que tenemos. La literatura es una representación indirecta de nuestros bienes materiales.

El principal enemigo de la literatura latinoamericana es el exotismo. Es decir, que Europa y Estados Unidos sigan leyendo la literatura latinoamericana como una gran creación exótica, pero no como una gran creación de la inteligencia. Borges es el escritor latinoamaricano que ha conseguido conjurar y superar esa visión que iguala exotismo y literatura latinoamericana, por eso es el escritor latinoamaricano más reputado en Europa.

3.- El éxito sigue siendo la principal aspiración de los escritores; en esto, seguimos los mismos parámetros del siglo XIX y del XX. Resulta imposible imaginar otro escenario que no sea el de la búsqueda del éxito. Los escritores latinoamericanos buscan triunfar en Europa, y los escritores europeos buscan triunfar en Estados Unidos. El éxito es portátil.

4.- El éxito de un escritor resuelve el lugar material desde el que escribe. Existen muchas clases de éxito en literatura. La sociedad capitalista tiende a valorar exclusivamente el éxito económico, de ahí que la globalización en literatura premia y potencia el bestseller. No debemos olvidar que el bestseller da de comer a todo el contexto de la producción del mundo del libro. No olvidemos que comer es bueno. Además, no debemos olvidar que el best seller, al visibilizar la mala literatura, acaba también visibilizando, aunque esta no fuera su intención, la buena literatura.

Conclusión: Dan Brown es un trabajador mío, trabaja para mí, y trabaja mucho y bien, estamos muy contentos con su rendimiento.

5.- El éxito privado en literatura tiende a desaparecer. No sé si esto es bueno o malo. En este quinto mandamiento debemos recordar una vez más a Frank Kafka, que ni en privado, ni con sus novias, ni con sus amigos, ni a solas consigo mismo, llegó al éxito.

6.- El fenómeno más inquietante de las sociedades postindustriales es que la gente desea escribir, pero no desea leer. Aumenta el número de escritores y desciende el número de lectores. Hay una desconfianza en la lectura y un exceso de confianza en la escritura. Da la sensación de que leer es un acto antiguo, de que leer no sirve para la consecución de un patrimonio literario.

7.- En el mundo globalizado, la literatura que me interesa debe de afilar sus colmillos, debe de ser inalienable, debe de ser incómoda. Y me refiero a una incomodidad transparente. A una incomodidad política, y no a una incomodidad metafísica, porque la incomodidad metafísica es más bien comodidad física.

8.- Lo inalienable es portátil. Muchos escritores, en distintos puntos del planeta, buscan escribir una literatura libre. Ojala tengan suerte, es lo único que se me ocurre decir.

9.- La literatura que a mí me interesa es social y políticamente disolvente, pero también he de decir que la literatura que a mí me interesa debe integrarse y acomodarse a la realidad con la intención de competir con las disciplinas que están modificando nuestra percepción del mundo. Es una literatura que podríamos llamar “caballo de troya”. Se mete en el aparato y desde allí lo dinamita.

10.- La alienación política y económica y laboral es también portátil, mucho más portátil que el pensamiento, la filosofía y al literatura. Dentro de cien años nos verán de la misma forma que nosotros vemos a quienes nos precedieron hace un siglo, con esa mezcla de pena y compasión. La Historia es una máquina de alienación perfecta. La literatura debe estar alerta. Escribo estos diez mandamientos en un ordenador portátil, en la nueva terminal T1 del aeropuerto de Barcelona, con el ordenador en mi regazo, en una posición incómoda, con un sentimiento que va de la irrealidad a la conciencia plena de que vivimos en un mundo superpoblado y superorganizado Somos más de seis mil millones de almas dando vueltas por la tierra. Seis mil millones de almas tan misteriosa como irrealmente portátiles. Acabo de terminar estos diez mandamientos mientras sobrevuelo el Atlántico, amparado por la tecnología aeronáutica, que me lleva de un continente a otro a una velocidad superior a la de cualquier imaginación literaria que haya existido nunca.

Publicado el 16/8/2009

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