Vacaciones críticas en DVD Ediciones.com (verano de 2009)

Metastresliterario, por Salvador Gutiérrez Solís


El temor a la pantalla/hoja en blanco –al vacío, a la nada es el gran padecimiento legendario de los escritores. Plantarse a escribir, como el que se pone a sembrar pimientos, y que tu mente no geste una sola idea, una imagen, seis renglones aceptables. Una circunstancia que provoca gran ansiedad, indiscutiblemente. Superado el blanco, emborronadas hojas/pantallas, nos toca sufrir la etapa de aceptación –previa a la edición-. ¿Ganará mi poemario/novela ese premio de marras, me la aceptarán en la editorial, convenceré a los de la agencia para que se hagan con mis servicios, seré lo suficientemente moderno para los modernos, seré demasiado moderno para los clasicotes? Dudas+ansiedad+espera=estrés. Hasta aquí los padecimientos épicos, anecdóticos, bienintencionados, caricaturescos –le animo a engordar la lista- o confesables de cualquier escritor, que hasta se cuentan con humor y añoranza en la página de un suplemento cultural. Hablemos de las angustias reales del escritor, un escritor que publica habitualmente, que lo invitan a bolos/saraos/congresos –habitualmente-, que se embadurna cada mañana con unas gotitas de eso que llaman prestigio. ¿Qué le atormenta, qué teme, por qué sufre?

Actos sociales. Los actos sociales activan el estrés del escritor. Como las bodas, debes acudir a las presentaciones de los libros de otros colegas porque esos colegas acudieron a la presentación de tu libro. Las fiestas de las editoriales son muy puñeteras. Te tomas una caña con un enemigo de un amigo mientras tu amigo te observa desde la distancia, convencido de que eres un traidor y de que le vas a contar todas las maldades gritadas tras el segundo gin tonic. Más de fiestas de las editoriales. No sólo hay editores de la editorial convocante del sarao, los y las hay de otras editoriales, y a todos y todas les has tirado los tejos en algún momento, ¿cómo repartir atenciones y sonrisas sin ser descubierto? Estrés. Los abrazos en esas fiestas han de ser muy calculados y selectivos, nunca sabes quién te puede estar mirando.

Hay libros y autores muy estresantes. El escritor de prestigio medio recibe unos diez o doce libros mensualmente, la mayor parte de ellos con dedicatorias empalagosas, cuando no un ejercicio de peloteo en estado puro. Hay envíos inocuos, inocentes, claro. Pero hay otros que son una auténtica jodienda. No te pido que lo reseñes en tal o cual suplemento/revista o blog, sólo que me digas qué te parece. Ese no te pido es realmente un escríbeme una reseña, por favor. Pasadas las semanas, meses incluso, no has publicado reseña alguna del libro enviado, tampoco lo has leído, crees que el peligro ha pasado cuando recibes un email o sms: ¿qué te pareció mi libro? Sería muy honrado por nuestra parte decir la verdad, pero también resultaría tremendamente maleducado. Qué sabiduría se esconde tras ese término tan macabro denominado silencio administrativo. Hay libros de los que no te queda más remedio que escribir, porque te pagan, porque tu editorial te lo insinúa, porque le devuelves el favor a un colega que hizo lo mismo, previamente, con tu libro. Ansiedad, estrés. El escritor de gran prestigio se libra de todo esto, ya que el emisor se conforma con la idea de que el escritor de prestigio le dedique cinco segundos a la contraportada del libro enviado.

Me ha salido escribir esto tras el encargo/solicitud recibida. Y yo les quería hablar –qué carajo- de mi última novela, El orden de la memoria (Ediciones Destino), y de la crítica, y de Cristiano Ronaldo y del verano, que es tiempo de rebajas. Cuánto le debemos al gallego ese tan rico que creó Inditex, ya casi somos uniformemente elegantes. Da gusto pasear por las calles, y por lo centros comerciales, y hasta por las librerías y las bibliotecas. Qué gusto, sí.

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Salvador Gutiérrez Solís (Córdoba, 1968) publicó en 1999 La novela de un novelista malaleche, Spin Off en 2001 y Más de cien bestias atrapadas en un punto, en 2003, todas ellas en DVD Ediciones. En 2005, El sentimiento cautivo (finalista del Fernando Lara de novela 2003 y del Andalucía de la Crítica 2006). En 2006, recupera al novelista malaleche en El batallón de los perdedores. En 2007 publica la biografía Barnaby Conrad, una pasión española, y la tercera entrega del malaleche, Guadalajara 2006. El orden de la memoria (Ediciones Destino), mayo de 2009, es su última novela publicada. La obra de Salvador Gutiérrez Solís se puede encontrar en decenas de antologías. Ha sido traducido a varios idiomas, ejerce la crítica literaria en diferentes publicaciones y es articulista en El Día de Córdoba.

Publicado el 16/7/2009

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