Vacaciones críticas en DVD Ediciones.com (verano de 2009)

La crisis, las vacaciones y la crítica: tres huevos fritos, por Martín López-Vega


1, LA CRISIS

Un día vino un novelista guineano a la librería y me pidió:

-Recomiéndame un libro que no trate de la crisis del hombre occidental.

La cuestión me dejó bloqueado, mucho más que cuando otro cliente me pidió que le indicase dónde se encontraba "la sección de los libros de amor que acaban bien". No supe qué decirle y me regaló su novela, que iba de la crisis del hombre guineano.

Siempre hemos estado en crisis. Si la de ahora sólo fuera económica, habríamos mejorado muchísimo.

2, LAS VACACIONES

Las vacaciones son como la Mirinda: una cosa que dejó de existir cuando se acabó la infancia. Y que en la madurez ya sólo existe en forma de maldición bíblica: las vacaciones de los demás. De los editores, por ejemplo. Han convencido a todo el mundo de que el verano es una época malísima para publicar libros. Y los pobres lectores sin vacaciones se pasean por las librerías durante dos meses viendo siempre los mismos libros. Hay crisis y no hay vacaciones. ¿Habrá crítica?

3, LA CRÍTICA

Como lector, encuentro que hay cuatro clases de libros: los que me gustan, los que me interesan, los que ni me gustan ni me interesan y los que me ponen de mal humor.

Como es verano, en lugar de hacer crítica voy a inventar una máquina oulipiana de escribir libros de poemas del exitoso Agustín Fernández Mallo. Yo me compré, además del de Sergio Gaspar –ya le he mandado el ticket al autor, porque sé que no se fía y ha iniciado una investigación a ver si es verdad que Manuel Vilas se lo compró, como afirma, en Zaragoza- Carne de Píxel, el libro de poemas de AFM que publicó DVD y que me pareció una auténtica tomadura de pelo. Así que lo devolví, claro. Yo también creo, como Sergio Gaspar, que los libros hay que comprarlos, sobre todo los de los amigos. Y él y MV lo son, acabo de leer una entrevista que se hacen mutuamente en una revista asturiana en la que se doran la píldora el uno al otro y a veces cada uno a sí mismo.

El libro de AFM lo devolví, pero lo recuerdo perfectamente. Constaba de:

El relato en prosa de un fin de semana con una amiga que fumaba mucho

+

Un artículo de ciencia de El País Semanal troceado como si fuera verso
(intercalados)

+

Un trozo de papel higiénico escaneado
absolutamente prescindible, porque para lo único que vale ese libro –según mi modesta opinión, por supuesto- es para limpiarse el culo con él.

Entonces esa máquina mía propone, por ejemplo, este libro de AFM:

Una excursión a Benidorm con una pariente cercana del autor que coma pipas todo el rato

+

Un artículo de Más Allá sobre las pirámides de Marte

+

Una toalla de bidé escaneada para la ocasión.

Por ejemplo.

Es verano y no debería hacer crítica, y me estoy conteniendo, pero es que... me va la marcha, qué le voy a hacer... He leído otro libro de AFM: Postpoesía, se llama ello. El índice es un huevo frito, pero lo mismo podría ser una bosta de vaca o un mapa de las Seychelles. Porque la máquina oulipiana de hacer libros de AFM no la he inventado yo, sino el propio AFM. En el fondo, da igual lo que haga o diga, todo es puro azar en sus libros, no hay nada que nos quiera contar, simplemente nos hace partícipes de un zapping infinito. ¿Interesantísimo eh? Ya te digo. Es que AFM dice que la poesía "postpoética" "actúa por experimentación; es, en esencia, un laboratorio". Lo que les digo. Vamos, que los postpoetas, según esto, nos arrojarán todo lo que se les vaya ocurriendo sin la menor selección, sin poner ninguna intención ni querer contarnos nada. ¿Es que son superguays eh?

A AFM le mola el rizoma, cómo no. El rizoma mola mogollón. Lo que le da igual es el rigor. Nos cuenta la historia reciente de la poesía española y nos cuenta esas aventuritas de la poesía de la experiencia y la de la diferencia.

AFM, menudo morro que tienes. Tú no te has leído ni diez libros publicados en esos años tan nefastos de la poesía española, según tú. Si lo hubieras hecho no despacharías el asunto como si fueras un periodista deportivo que en verano tiene que cubrir un par de páginas de cultura. Para denigrar algo y decir que hay que inventar algo nuevo hace falta una mínima justificación. Decir que hay que renovar no es ninguna valentía, es como decir que los niños tienen que crecer o las manzanas madurar. Son cosas que pasan en la vida. Pero si quieres decir cómo, tío, hay que currárselo un poco. No vale con hacerle una foto a un huevo frito y escanear un cerebro. Todo muy moderno, muy improvisado, muy vistoso, muy sin argumentación alguna, muy engañabobos. Al menos a Vicente Luis Mora, que también quiere ser posmoderno y posbobino, se le escapa el Marcelino Menéndez Pelayo que lleva dentro y acaba en decimonónico, porque aunque haya leído muchas cosas raras, sabe que las cosas hay que argumentarlas.

Hala, me voy de vacaciones.

Ps. He inventado también una máquina oulipiana de hacer poemas de poetas españoles. La máquina ha escrito este de Parlos Cardo:

SOFRITO

Soy contemporáneo de las horas
que van de las cinco a las siete de la tarde.
La exégesis del dragón de Komodo,
el cuchicheo del polímero.
Dime cuántos dedos ves.

Saltaré desde el hueco más hondo.
Pero antes dime si lo efímero está bien,
o es otra incontinencia más. Si es grave.

Las voces matutinas maltratan el oído.
-Saldrán más tarde –y las madres
se recuperan, como meandros.
Ps2. Esta máquina es una impresentable. Acaba de fabricar un poema mío.

ASIOINTI SATAMASSA

Entran en el puerto los barcos.
Cae la llovizna como dedos
que acarician cuerpos que ya no están.
Cada sirena de barco es una sirena de alarma.

¿Quién vendrá? No cambiará nada.
¿Quién marchará? No soy yo

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pero si cuanto soy.

Bueno. Son mejorables como copias. Voy a cambiar unas tuercas de la máquina. Agur!

Publicado el 12/7/2009

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