Vacaciones críticas en DVD Ediciones.com (verano de 2009)

Crisis, por Ana Gorría


Sin vacaciones y sin razones prácticas. Vuelve el trauma infantil en mitad de la diáspora madrileña de agosto: “si yo no tengo pueblo”. Contra los cuarenta y cuatro grados centígrados consuela recordar que la capital del Estado Español es, dicen en algún sitio, la villa de Madrid. Con cierta envidia y admiración, descubro que los visitantes de mi blog se han desplazado al oriente levantino. Mis invisibles y mis aristócratas: “Lo mejor es el agua”.

Traduzco algún poema, incluso, logro mantener la rima: Voy a mear y bostezo. En la vía/ una gata husmea nuestra entrada/ frota su nariz contra la portería/ entonces maúlla y sale disparada. (I go to piss and yawn. In the street/ a cat investigates our doorway, / rubs her nose at the porter’s feet/ then mews and runs away del poema Storm de James Womack). Escribo a Carlos. Está en Perú. Creo que soy demasiado perezosa para escribir un diario. Creo que soy demasiado perezosa para escribir. Frecuento los bajos fondos de las bibliotecas. Carlos y Juan Manuel me felicitan por un ensayo que les he mandado: “Suscribo (y estoy dispuesto a partirme la cara por ello): La materia es el mayor de los misterios”, me indican. Creo que soy demasiado perezosa. Espero tener cien páginas redactadas con formato revista en septiembre. Lo he prometido. Mientras leía ayer por la noche a Bonnefoy encontré la verdad y la justicia justo entre el movimiento y la inmovilidad. Mi sobrino me dijo: “te veo mañana”. Hay veces que una teme que la vida nunca esté en orden. Yo lo pienso cuando merodeo por la mesa donde dejo mis libros. Este verano ha sido feliz: Manu Pérez-Mínguez y Luis Vasal`lo me han regalado cuadros. Me inquieta “colgarlos”, la pintura es una puerta abierta, nunca una estantería. El diálogo inconcluso asoma justo encima de la pila de libros, no sé si será buena o mala pero estoy absolutamente segura de que es señal. Hace unos días hablé con Julián Ortega y Beatriz Cobo sobre la dramaturgia de Vladimir García Morales, a la que me he entregado algunos de estos días de agosto. En cuestión de libros siempre he preferido leer con luz natural, es bueno que mi mesa esté cerca de la ventana. Pero casi no hay luz en este momento del día.

Creo que soy la única persona que se encuentra a estas horas en este edificio. Me viene a la mente cierto hotelucho desierto en un paisaje gélido y blanquísimo. Los pasillos se parecen. Agosto en un edificio público es tan peligroso e inquietante como puede llegar a serlo un hotel de montaña abandonado en medio de un desierto nevado.

All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull bo yAll work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy

Publicado el 31/7/2009

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