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Carne de píxel, de Agustín Fernández Mallo, llega a su segunda edición


Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) reside en Mallorca y es licenciado en Ciencias Físicas. Ha publicado los libros de poemas Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus (2001), Creta Lateral Travelling (2004) y Joan Fontaine Odisea [mi deconstrucción], editado en 2005 por La Poesía, Señor Hidalgo. Su poesía se recoge, entre otras obras colectivas, en Campo abierto. Antología del poema en prosa en España (1990-2005), que DVD Ediciones publicó en 2005. Es autor de las novelas Nocilla Dream (Candaya, 2006) y Nocilla Experience (Alfaguara, 2008). Fernández Mallo es creador e impulsor de la «Poesía Postpoética», una propuesta de inclusión en la poesía actual de elementos tendencialmente ajenos, como las ciencias, la publicidad o el arte contemporáneo. Esta propuesta aparece desarrollada en el volumen Postpoesía, finalista del Premio Anagrama de Ensayo y recientemente publicado por esa editorial.

Carne de píxel, desde su mismo título, expresa y desarrolla una paradoja fundamental de la época de la hipercomunicación: el píxel se ha constituido en vía de acceso privilegiada a lo carnal, en el origen de su imagen, pero el píxel es en su origen una cifra, una no-imagen, un elemento irremediablemente «vacío». Por esa paradoja y ese vacío, viajan los dos personajes de Carne de píxel. Una mujer y un hombre que recorren en círculos una ciudad, que observan y capturan las imágenes de su geografía –una zanja, un periódico, una habitación, un papel higiénico–, viéndolas sin verlas, y las transforman en correlatos de su geografía emocional. Esta pareja ha viajado a una ciudad para comprender, o construir, o detener, su fin y su ruptura, el inevitable lastre de incomunicación que recorre cualquier diálogo, la soledad de cualquier unión.

UNA ENTREVISTA CON AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO

La segunda edición de Carne de píxel, libro de poemas de Agustín Fernández Mallo ganador del XXXIV Premio Ciudad de Burgos, se distribuye en este inicio de septiembre en las librerías españolas. Con este motivo, entrevistamos a su autor.

Carne de píxel alcanza su segunda edición tras agotar los 1.500 ejemplares de la primera. Estamos hablando de una cantidad importante para quienes conocen el sector. Hablamos de un libro de literatura de riesgo que ha superado la difícil barrera de los mil lectores. ¿Cuál es tu relación con Carne de píxel un año y medio después de publicarlo? ¿Cómo has vivido los avatares de su repercusión en la crítica, las opiniones de los lectores, la complicada presencia y supervivencia en las librerías?

R: Carne de Píxel, por su condición indudablemente unitaria, es el típico libro que escribes de una tirada, llevado por impulsos que vienen de una región del cerebro muy velada, ilocalizada, por muy próxima que sea en el tiempo, casi arqueológica, por eso fue un texto que escríbí en no más de 15 días en su versión original, y por eso es un texto que, aunque seas el autor, vuelves a él y encuentras muchas cosas nuevas, que las habías escrito sin tan siquiera saber qué demonios escribías, guiado por intuiciones, digamos, muy poco verbales, más bien por imágenes que pueden ir desde una foto de una revista de arte al peinado de una entrevistada en el Diario de Patricia, o a la silueta de Ingrid Bergman llorando en las ruinas de Pompeya en Viaje a Italia de Rosellini. Con esto, quiero llegar a que mi relación con el libro es de continuo descubrimiento de capas de significación, por eso también casi no lo releo, me da un poco de miedo; bueno, como todos mis libros, que prefiero que opere en ellos el tiempo sin que vuelvan a pasar por mis manos. Respecto a su vida ya en el mercado y en los media, pues lo viví y vivo muy bien, creo que es un libro que ha tenido una excelente acogida, aunque con las dificultades típicas de la distribución de la poesía, etc. De hecho, el libro, desde final del invierno de 2009, ya casi no se encontraba en las librerías. De ahí esta reedición. Reeditar un libro de poesía denota, primero la buena marcha del libro, y segundo, la valentía del editor. Ambas cosas son buenas noticias.

Imagina que te han encargado una reseña de Carne de píxel. ¿Qué dirías, fundamentalmente, de él? ¿Cuáles son sus puntos fuertes y débiles? Imagina que han secuestrado a tu familia y tus amigos, y no puedes negarte a escribir esa reseña ni a responder a esta pregunta.

R: Vaya, partiendo de la base de que ese supuesto es absolutamente quimérico, en justa correspondencia, puede que mi respuesta también lo sea, e incluso tenga la obligación de serlo. Diría que sus puntos fuertes son la síntesis de los textos, su voluntad de síntesis en la prosa, que opera no sólo a un nivel formal, de frases delgadas y creo que muy económicas, sino también síntesis a nivel temático, ya que en un solo fragmento puedes encontrarte un recorrido que va de la matemáticas, al cine de ciencia ficción, pasando por la poesía de los místicos españoles o una canción de pop. Todo ello colegiado a través de metáforas que creo que funcionan, que llegan a unir de manera reveladora e investigadora [como debe ser en toda metáfora] la expresión de cierta sensibilidad poética contemporánea. Creo que, en general, esos son unos de sus puntos fuertes. Como puntos débiles, en ocasiones, tras releerlo, he visto frases, e incluso fragmentos que podrían haberse sintetizado más, es decir, hacerlos menos narrativos [no me gusta, en general, la poesía que abusa de lo narrativo]. Tendría que haber pulido más eso, pero ocurre que temía destruir entonces la frescura de algunos textos, y me dije, “qué más da, paso, lo dejo así”. Y bueno, parece que funcionó, no me arrepiento. El exceso de arrepentimiento te impide evolucionar.

El pasado mes de mayo apareció en Anagrama Postpoesía, Hacia un nuevo paradigma, un atrevido ensayo cuya lectura DVD Ediciones recomienda. ¿Consideras que Carne de píxel es un ejemplo de la propuesta de poesía postpoética que dibujas en ese ensayo? ¿Qué rasgos pospoéticos más destacados pueden encontrar los lectores en Carne de píxel?

R: Bueno, sí, claro, en Carne de Píxel hay mucho de lo que llamo postpoesía. Si bien, el libro Postpoesía es una declaración de máximos, es decir, un horizonte que, se sabe, no se alcanzará, pero al que creo que se debería tender. Es como llevar una idea, investigarla, hasta el grado en el que lo científico se une a la fantasía, a la pura especulación creativa. Diría, si no fuera una pedantería, que asumo en parte Postpoesía casi como un cuento de Borges: poesía o narrativa articulada a través de elementos y técnicas de lógica, ciencia y filosofía pura, para ser al final otra cosa, un artefacto. En Carne de Píxel hay muchos elementos así. Además de la mezcla de elementos que ya he citado, que van de la alta cultura a la baja, poniéndolos todos, ojo, al mismo nivel, en red horizontal, y no como extravagancia o digresión de los primeros en los segundos, aparte de eso, decía, está la emoción amorosa, porque es un poemario de temática amorosa vehiculada con elementos que no suelen ser propios del tratamiento del amor en la poesía por su apariencia fría: desde los fractales, a la cosmología, pasando por el tema clásico del hombre y la mujer en un viaje a la deriva, un viaje por paisajes mediterráneos: más clásicos, imposible. Esa mezcla, ese poner en contacto la frialdad del mundo mineral y científico y la frivolidad del pop, con la típica hondura amorosa de la poesía más clásica, creo que es muy postpoético.

En Postpoesía, confrontas la “poesía postpoética” con la que denominas “poesía ortodoxa”, relacionando íntimamente esta última con la que Vicente Luis Mora llama “poesía de la normalidad” en su ensayo de 2006 Singularidades . ¿Podrías elegir y señalar las tres o cuatro diferencias fundamentales, vitales, entra ambas poesías, la postpoética y la ortodoxa?

R: Por ejemplo, la poesía que yo, como necesaria reducción metodológica, llamé, en global, “ortodoxa”, tiende a, 1) no considerar para su producción elementos que no vienen del propio ámbito de la poesía, de la tribu; en este sentido tiende a la endogamia. La Postpoesía, al contrario, hace de esos ámbitos alejados una principal fuente de símiles y metáforas (publicidad, ciencias, economía, Red, música, etc). 2) tiende a la oralidad: un poema que no pueda ser recitado es sospechoso de no estar dentro del canon. La Postpoesía, por el contrario, entiende que la oralidad es una opción, sólo eso, y que hay poemas que es imposible recitarlos por su propia naturaleza compositiva. Como corolario, creemos que el poeta no es ni un chamán, ni un iluminado ni un actor de teatro, la declamación no es intrínseca al poema, para eso está otra noble arte llamada interpretación. 3) es una poesía que huye del pastiche, cuando la postpoesía frecuenta la impureza en temas y formas. 4) por último, la poesía ortodoxa tiende a lo apriorístico, a la norma, a la dictadura tácita de la tradición; es decir, cada paso debe estar justificado por una tradición. La Postpoesía es pragmática: lo que funciona, vale, y entonces lo pones en el papel, sin consideraciones previas. Y todo esto, son, como digo, tendencias, nada es así en estado puro. Hay muchas más, pero se me ha pedido cuatro, y las digo.

Muchos son los nombres propios que aparecen en Postpoesía y que planean por el conjunto de tu obra literaria. DVD Ediciones siente especial predilección por tres de esos nombres: Deleuze, Foucault y Wittgenstein. Su presencia es notable en tu ensayo. ¿Lo es asimismo en Carne de píxel? ¿En qué aspectos en concreto?

R: Es que esos tres autores, para mí, se unen al menos en un punto: su justificación de las obras humanas como algo orgánico y pragmático. Y eso está en Carne de Píxel, como en toda mi obra tanto poética como novelística. El segundo Wittgenstein habla de los juegos del lenguaje: el lenguaje es una caja de herramientas que se van creando a medida que se usan y se representan las cosas, y cuando esas herramientas ya no sirven, por gastadas, se tiran y se construyen otras. Foucault habla del término “heterotopía”, que tal como él lo aplica, despojado de sus connotaciones originales humano-anatómicas, viene a decir que todas las tramas, escuelas y culturas se viene a mezclar para dialogar, es decir, el conocimiento y la creación no son sistemas lineales, sino más bien capas que entran en contacto, Redes. Y de Deleuze tomo el conocido término de rizoma, esa planta que, como el conocimiento posmoderno y posmoderno tardío actual, y contrariamente a las jerarquías tipo arbóreas, crece sin raíz, orgánicamente, poniendo en contacto muchos ámbitos alejados, como ocurre con los sistemas no lineales que estudia la física contemporánea (la climatología o las caídas de la Bolsa global). Bien, todo eso nos habla de mezclas, de cosas fuera de contexto que vienen a interaccionar, y lo que nos están diciendo es que, como ya anunció embrionariamente el artista norteamericano Robert Smithson a finales de los años 60, la obra comunica puntos lejanos por calambres instantáneos, no pensados, de manera orgánica y natural, sin jeraquías compositivas, semánticas y temáticas. Pragmatismo. Todo eso está en Carne de Píxel, evidentemente.

Dos preguntas que son una, en realidad: Si Carne de píxel se hubiese publicado en una colección de narrativa, ¿sería una novela corta? Si Nocilla Dream o Nocilla Experience hubiesen aparecido en una colección de poesía, ¿serían libros de poemas en prosa?

R: Bueno, esa es la pregunta del millón que muchos escritores se hacen respecto a su obra. No lo sé. Sólo puedo decir que, para mí, todas mis obras son poemas porque parten del mismo impulso que yo identifico como poético, de las mismas referencias y de la misma manera de componer. Quizá, para mí, al final todos son textos, simplemente eso, textos. Es como prefiero llamarlos.

No podemos dejar de preguntarte por esto. Pablo García Casado es un autor vinculadísimo a la trayectoria de DVD Ediciones. Su libro Las afueras fue el cuarto título publicado por la editorial, en marzo de 1997. Toda su obra se encuentra en DVD Ediciones. Tú escribes en Postpoesía: “Tomamos prestada la poética que Pablo García Casado introdujo en la obra colectiva Poesía pasión (compilada y editada por Eduardo Moga, Libros del Innombrable, Zaragoza, 2004), por pensar que es la poética conocida hasta la fecha que más exactamente se corresponde con la idea de poesía pospoética”. Y, a continuación, reproduces esa breve poética. ¿Tan importante la consideras para darle ese protagonismo en tu ensayo? ¿Te importaría que la reprodujéramos como cierre de esta entrevista?

R: No sólo no me importa, sino que me sentiría honrado. Siguiendo lo que se dice en Postpoesía sobre el apropiacionismo y el pragmatismo, cuando leí la poética de Pablo, la metí sin más. Podría yo haber hecho otra parecida, aproximada, pero, ¿para qué? El noble arte del corta y pega es importante. Es intuición, relaciones. Lo que funciona, vale. Ponlo, no lo camufles. Por lo demás, la considero una de las poéticas más lúcidas que he leído jamás, junto con la de Juan Carlos Mestre en el libro Campo abierto, por cierto, publicado también por DVD Ediciones. Esas poéticas que, al leerlas, piensas: eso es exactamente lo que yo pienso, y no he tenido la habilidad o la inteligencia suficiente como para escribirlo. Eso, en vez de frustrante, me parece emocionante.

Reproducimos a continuación la poética de Pablo García Casado, en Poesía Pasión, edición de Eduardo Moga, Libros del Innombrable, Zaragoza, 2004.

Poética:

Aproximaciones/posibilidades

    1. Punto de vista. Posibilidad del juego de perspectivas, la debilidad de la lírica convencional, la poliédrica y disolución del yo.

    2. Fusión de géneros. La inmersión en territorios de frontera, narrativa, artículo, informe. Procedimientos no versales del poema.

    3. Otros ritmos. Cadencias rítmicas no homologables con la cadencia castellana. Investigaciones en sonidos no eufónicos. Ritmo visual.

    4. El poema como fragmento. Secuencia invertebrada de realidad. El arte está en la sección.

    5. Exactitud. Fidelidad del dato, una fisiología del objeto comprendido en sí mismo.

    6. Pensar a partir de objetos.

    7. La emoción objetiva. Posibilidad de emoción sin acudir necesariamente a estructuras dramáticas.

    8. Otras palabras. Absorción de elementos propios del lenguaje técnico (publicitario, médico forense…). Vida más allá del nenúfar.

    9. Otras tradiciones. La española no es la única e irrepetible. El siglo XX en Europa y América. Vida más allá de los Pirineos.

    10. Amistad. O si no es posible, respeto por el otro, una amplitud de miras.

Carne de píxel (2ª edición)
Agustín Fernández Mallo
72 páginas
8 euros
Colección poesía, 115

Publicado el 17/9/2009

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