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Alberto Santamaría publica la novela B |
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El poeta y escritor Alberto Santamaría ha publicado en fechas recientes la novela B, editada por El Desvelo Ediciones. Reproducimos aquí para nuestros lectores el comienzo de su primer capítulo. SINOPSIS DE LA
NOVELA EL ARRANQUE DE B, POR CORTESÍA DE ALBERTO
SANTAMARÍA Y EL DESVELO EDICIONES No soy lo que se dice un tipo raro. No. ¿Que por qué estoy aquí entonces? ¿Que por qué hablar delante de una cámara? En realidad podría darte un puñado de buenas razones para estar aquí, enormes como hipopótamos. El símil no es mío. No me costaría demasiado. Sabría exactamente, en menos de dos minutos, qué es lo que quieres oír, y te lo daría sin ningún problema. ¿Qué es lo que ocurre realmente? Mi cerebro parece actuar por su cuenta. Podría responderte que mi vida se ha ido a pique o, mejor, que la necesidad me llevó por el camino equivocado, que he tocado fondo, que he sido infiel o que me han violado cinco camioneros sucios y gordos. Espera, espera, mejor que he hecho lo que he hecho porque mi infancia fue un terrible huerto lleno de ortigas. Lo poético siempre llama la atención. Podría hacerte ahora mismo una lista de motivos a cada cual más idiota y menos recomendable. En fin, después de tantos años escuchando la basura de los demás, experimentando sus vidas, recreándolas, alimentándolas de falsa belleza, siendo la alcantarilla mística que deseaban que fuese para verter allí su mierda, he adquirido el don terrible del camuflaje. No me refiero a esa idiotez de las máscaras (que yo tanto he explotado incluso en mis libros), eso de que etimológicamente persona viene de personare que significa máscara, esos chapuceros tópicos tan clásicos de nuestros peores filósofos, psicólogos y poetas y que hubieran ruborizado al mismísimo Flaubert mientras escribía su Diccionario de tópicos, sino que me he metamorfoseado tantas veces que me he convertido en un laberinto y a la vez en el observador de ese laberinto. Pero en este caso no hay hilo posible, no hay pista, no hay salvación. Como ves, es imposible salir de la entramada red de los tópicos donde yo mismo me he criado. No me refiero tampoco al síndrome del espejo, del que sólo se conoce un caso. Eso de que uno se convierte en el ambiente, que amolda su yo al mundo. El síndrome de Giovannini creo que se llama. No. Decididamente no. Lo contaré de otra forma. Un tipo tiene verdadero pánico a volar. Un pánico paralizante, destructivo. La sola idea de montar en un avión lo desquicia. A pesar de ser un sujeto bastante racional en el resto de su vida diaria, la irracionalidad tiñe como una sombra molesta y pegajosa parte de sus costumbres. Sin embargo, una tarde, tras salir de terapia, decide, en un arrebato inexplicable, superar su miedo. Se dirige a una agencia de viajes y compra un billete con destino a una ciudad que desconocemos. Lo curioso es que no ha sido la terapia lo que le ha hecho cambiar de opinión. Es decir, su miedo a volar no es algo parecido a tengo miedo a morir porque se caiga el avión, sino algo más peculiar. Su miedo está relacionado con el terror a que alguien esconda una bomba y haga estallar el avión en pleno vuelo. El terrorismo, otro tipo de paranoia. Leyendo una revista en la sala de espera del terapeuta se le ha ocurrido una idea, la solución perfecta. Es un artículo inocuo sobre estadística, y sin embargo le sirve de chispa. La única forma de superar su miedo a volar es que él mismo lleve la bomba. Sí. Así de sencillo. Quiero decir: la probabilidad de que haya una bomba en un avión es escasísima pero la posibilidad de que haya dos es demasiado remota. Así que la solución que se propone es llevar siempre consigo una bomba, de esa forma se asegura de que ninguna bomba estalle. O tal vez no. Ya poco importa. La doble negación de la realidad siempre es más segura. El desvío es el camino correcto. Eso es lo que he hecho yo durante gran parte de mi vida: romper antes de que otro rompa, ser el otro para que el otro nunca sea. Desaparecer. He fabricado, tal vez, mi propia bomba. Mi enfermedad es esto: un desvío. Un personaje de Arthur Miller da en el clavo: «un hombre puede ser fiel a sí mismo o a otras personas, pero no las dos cosas a la vez». *** Alberto Santamaría (Torrelavega, 1976) es doctor en Filosofía por la Universidad de Salamanca, en donde imparte clases de Crítica y Arte Contemporáneo. Es autor de los poemarios El orden del mundo (Renacimiento, 2003), El hombre que salió de la tarta (DVD, 2004), Notas de verano sobre ficciones de invierno (Visor, 2005), Pequeños círculos (DVD, 2009)y el ensayo El poema envenenado. Tentativas de estética y poética (Pre-Textos). Ha editado la poesía ultraísta de José de Ciria y Escalante y la novela Logaritmo, de Antonio Botín Polanco. También ha llevado a cabo una antología y estudio de Luis Felipe Vivanco. Director de la revista Nadadora y de la colección de Estética de la editorial Quálea, ha ejercido la opinión periodística con una columna semanal en el periódico El Mundo Cantabria. B es su primera incursión en la narrativa, que tendrá continuidad en 2010 con una nueva entrega. Publicado el 28/5/2010 |