Editorial(no)es

Los premios nacionales y los premios de la crítica: una reflexión sobre la bionombrediversidad

Sergio Gaspar

Abril es el mes más cruel. Lo sé: yo nací en abril. Y, en este recién muerto abril de 2008, se han fallado los premios de la crítica. Los ganadores en lengua castellana: modalidad de narrativa, Crematorio de Rafael Chirbes; modalidad de poesía, Hilos de Chantal Maillard.

Ninguna objeción: ambas obras se lo merecen. El premio a Hilos lo recibí con satisfacción personal incluso, como si hubiesen premiado un libro mío de poemas.

En 1996, Maria Fortuny y un servidor creamos DVD Ediciones.

Desde 1996, se han fallado veinticuatro premios de la crítica, en lengua castellana, y veinticuatro premios nacionales de narrativa y poesía.

Sumo, sin ayuda de calculadora, y me salen cuarenta y ocho galardones, aunque repartidos entre treinta y ocho galardonados.

Me siento feliz. Se ha preservado bastante la bionombrediversidad.

Sigo contando, pero ahora contando otros nombres.

Premios nacionales de narrativa, en el período que nos ocupa: Anagrama 4, Alfaguara 2 eso sí, con la muy pertinente matización, en especial en el caso de la novela Un tranvia en SP, de que las obras se publicaron antes en la gallega Galaxia y en la vasca Elkar, Tusquets 1, Seix-Barral 1 eso sí, la obra había aparecido anteriormente en la gallega Xerais, Espasa-Calpe 1, Plaza y Janés 1, Destino 1 y Ollero y Ramos 1.

Premios nacionales de poesía: Tusquets 5, Visor 2, Hiperión 1, Pre-Textos 1, Seix-Barral 1, Fundación José Manuel Lara 1 y Galaxia Gutenberg 1.

Premios de la crítica de narrativa: Anagrama 5, Alfaguara 2, Tusquets 1, Destino 1, Taller de Mario Muchnik 1, Plaza y Janés 1 y Ollero y Ramos 1.

Premios de la crítica de poesía: Tusquets 6, Visor 3, Fundación José Manuel Lara 2 e Hiperión 1.

Cuento, juntando cuentas: Tusquets 12, Anagrama 9, Visor 5, Alfaguara 4, Destino 3, Fundación José Manuel Lara 3, Plaza y Janés 2, Ollero y Ramos 2, Seix-Barral 2, Hiperión 2, Taller de Mario Muchnik 1, Espasa-Calpe 1, Pre-Textos 1, Galaxia Gutenberg 1.

Total: catorce nombres, catorce editoriales. La bionombrediversidad se ha reducido notablemente.

Como le he cogido afición a esto de contar, se me ocurre seguir contando, ahora desde otro punto de vista, y cuento eso sí, sin excesivo rigor (pues siempre, tarde o temprano, termina siendo mortis): Tusquets 12, Anagrama 9, Planeta (en grupo) 9, Visor 5, Alfaguara 4, Bertelsmann (en grupo) 3, Hiperión 2, Ollero y Ramos 2, Pre-Textos 1, Taller de Mario Muchnik 1.

Nuevo total: diez nombres editoriales. La bionombrediversidad continúa reduciéndose.

Ítem uno: 6 nombres acumulan 42 galardones, 4 nombres los 8 galardones restantes.

Ítem dos: ningún nombre editorial (genuinamente nuevo) surgido desde 1996 ha sido premiado. En el nombre Taller de Mario Muchnik, pesa la antigüedad y prestigio del apellido; en el nombre Fundación José Manuel Lara, lo mismo.

Sigamos.

En octubre de 2006, me entrevistaron en la revista Quimera con motivo del décimo aniversario de DVD Ediciones. Se me preguntó por el principal cambio ocurrido en el mundo editorial desde 1996. Barriendo en parte para mi casa, respondí: “El principal cambio hay que buscarlo en la aparición de nuevas editoriales más o menos independientes y literarias, porque su presencia ha contribuido decisivamente a ampliar la nómina de autores, a mejorar las traducciones, a introducir en España temas y estéticas renovadores.”

Sigo barriendo para mi casa y continúo pensando lo mismo.

Lengua de Trapo, DVD Ediciones, Igitur, Bassarai, Bartleby, La Poesía Señor Hidalgo, Caballo de Troya eso sí, sin olvidar en este nombre su vínculo con Mondadori, o, más recientemente, entre otras, La Garúa, Candaya o Berenice eso sí, sin olvidar que la dimensión de Berenice supera a la de las restantes editoriales nombradas, estamos ayudando a construir parte de la mejor narrativa y poesía españolas de los últimos años.

El premio nacional de narrativa de 2003 a Trece campanadas de Suso de Toro fue merecido, pero también hubiese sido merecido premiar la novela Nembrot de José María Pérez Álvarez. Los girasoles ciegos se merecía de sobras el premio nacional de narrativa de 2005, pero también se lo merecía Magia de Manuel Vilas. Las cenizas del hierro fue un justo ganador del nacional de narrativa de 2006, pero también lo hubiese sido La fiesta del asno de Juan Francisco Ferré. Sin embargo, a esos otros títulos y nombres escribo en cursiva otros, frente a nosotros no se les concedió ninguna oportunidad real.

Antes de que algún lector se me adelante malévolamente, daré el nombre de la editorial que publicó esas tres novelas que acabo de mencionar y que no fueron premiadas. ¿Lo adivinan? En efecto, se trata de DVD Ediciones.

Quede claro que yo no critico ninguno de los cuarenta y ocho premios concedidos aunque un puñado de ellos resulte, en verdad, chocante. Mi intención es invitar a construir entre todos respuestas inteligentes e imaginativas a interrogantes como los que siguen.

¿No deberían los jurados de los premios nacionales y de la crítica tomarse en serio, como un deber crítico más, la defensa de la bionombrediversidad de la literatura española?

¿Seguro que lo único que se premia, en estos jurados, son el título de la obra y el nombre del autor?

¿Habría sido premio nacional de poesía 2007 el estupendo Y todos estábamos vivos de Olvido García Valdés en el caso de haberse publicado en Ave del Paraíso, por ejemplo?

Tal vez sí, en este caso. Tal vez no, en este caso. Tal vez valdría la pena pensarlo tranquilamente.

¿Si Planeta o Anagrama se decidiesen a abrir una colección de poesía española, contarían cada una de ellas, dentro de doce años, con diez galardones de los veinticuatro concedidos? ¿O se alzarían con veintidós, quizá con todos, si nos ponemos estupendos, como Max Estrella?

¿Sucedería esto solamente escribo en cursiva solamente por la calidad de las obras publicadas?

¿Las otras obras publicadas no tendrían suficiente cursiva en suficiente calidad? ¿Qué les faltaría para tenerla? ¿Tal vez un nombre editorial?

No hablo del futuro, en realidad, sino de los últimos doce años de nuestra literatura.

Los hechos han sido éstos: ninguna obra de las nuevas editoriales pequeñas, literarias e independientes ha sido premiada. Ninguna.

Los hechos han sido éstos: la literatura impulsada y publicada por estas nuevas editoriales de cuya admirable y beneficiosa labor todo el mundo se deshace en elogios no ha sido premiada y, en consecuencia, no se ha colaborado con eficacia a que fuese visible y reconocida.

¿Alguien se atreverá a afirmar, sin cinismo, que ninguna de estas obras tenía calidad suficiente para recibir un premio nacional o de la crítica?

¿Alguien, desde el paternalismo del poder, nos describirá los hechos como una simple cuestión de suerte y nos recordará la conocida máxima de que todo premio es una lotería eso sí, una lotería que a ese alguien, a lo mejor, ya le ha tocado varias veces?

¿Es la lógica de los premios nacionales y de la crítica como la lógica de la lotería primitiva?

¿Estamos sólo ante una cuestión de suerte?

Sigamos esperando a que cambie la suerte o empecemos juntos a reflexionar.

Publicado el 5/5/2008



Inicio | Editorial(no)es