Editorial(no)es

El premio nacional de poesía 2008: un acierto, un error

Sergio Gaspar

Margarit acaba de obtener el nacional de poesía 2008 con su obra Casa de misericordia.

El fallo del jurado ha sido un acierto. Se me ocurren al menos tres razones para afirmarlo: 1) Casa de misericordia es un potente libro de poemas; 2) Margarit figura entre los mejores autores de una corriente de la poesía española –y también de la no española- definida por su voluntad abiertamente comunicativa, que consigue la siempre difícil reconciliación entre experiencia personal y emoción colectiva, una poesía que merece ser premiada y reconocida por los poderes públicos, que de hecho lo ha sido algunas veces durante la democracia, y en la que aparecen nombres tan valiosos como el de Pere Rovira o el de Luis García Montero; y 3) Casa de misericordia pertenece a la literatura en lengua catalana –si bien, no resultaría exagerado afirmar que, en este caso y en esta obra, nos encontramos ante un texto que se sitúa en dos lenguas y dos literaturas simultáneamente, aspecto éste interesantísimo, tanto desde una perspectiva social como literaria-, y me parece digno de elogio que el Ministerio de Cultura español sea sensible a una de las literaturas más ricas de Europa, en especial en lo que respecta a su poesía.

De hecho, Margarit merecería haber ganado ya este premio por títulos como Estació de França o Cálculo de estructuras.

En mi anterior editorial(no)es, que ustedes podrán leer íntegro en Los premios nacionales y los premios de la crítica: una reflexión sobre la bionombrediversidad, yo llamaba la atención –básicamente, para no aburrirme demasiado entre nuestra apagada vida cultural- sobre un aspecto preocupante, cada día más preocupante por lo que vamos viendo, de los fallos de los premios nacionales y de la crítica.

El hecho se resumía en lo siguiente –usaré las negritas-: de los 48 premios concedidos desde 1996 en las modalidades de narrativa y poesía por estos jurados, organizados por nuestro máximo poder cultural público, ninguno había recaído en un libro publicado por las editoriales pequeñas, literarias y de verdad independientes creadas desde ese mismo año 1996.

En concreto, de los últimos doce premios nacionales de poesía, 5 habían recaído en la editorial Tusquets, 2 en la editorial Visor, y los 5 restantes se repartieron entre 1 Hiperión, 1 Pre-Textos, 1 Seix-Barral, 1 Fundación José Manuel Lara y 1 Galaxia Gutenberg.

Nota (no situada a pie de página): Imagino que todos ustedes conocerán que Seix-Barral y Fundación José Manuel Lara significan Planeta lo mismo que Galaxia Gutenberg significa Bertelsman, por lo que esta nota resultará un pleonasmo.

Pues bien, tras el último partido, Visor recorta distancias respecto a Tusquets y establece un nuevo marcador: Tusquets, 5 victorias; Visor, 3 victorias, si bien Visor continúa perdiendo en su curiosa competición con Tusquets de estos últimos años.

Y ahora llegamos a lo vital –y usaré las negritas durante unos párrafos-: yo escribía hace pocos meses en mi editorial(no)es antes mencionado:

No hablo del futuro, en realidad, sino de los últimos doce años –ahora ya son doce y medio, tras el último premio nacional de poesía- de nuestra literatura.

Los hechos han sido éstos: ninguna obra de las nuevas editoriales pequeñas, literarias e independientes ha sido premiada. Ninguna.

Los hechos han sido éstos: la literatura impulsada y publicada por estas nuevas editoriales –de cuya admirable y beneficiosa labor todo el mundo se deshace en elogios- no ha sido premiada y, en consecuencia, no se ha colaborado con eficacia a que fuese visible y reconocida.”

Observen la siguiente paradoja.

a) Todo el mundo elogia la labor de descubrimiento y renovación literarios de las nuevas, independientes y pequeñas editoriales literarias.

PERO

b) Nadie –tampoco el Ministerio de Cultura, que organiza los premios más públicos de España- contribuye a que su admirable y valiosa labor sea más reconocible y más visible, e imagino que estaremos todos de acuerdo en que lo que no es visible corre serio riesgo de que no se vea.

Dos preguntas inquietantes, para quienes no se hayan convertido aún en cínicos culturales:

Una) ¿Habrán de esperar algunos estupendos poetas de España a que sus libros los publiquen Tusquets o Visor para que los premien con el nacional de poesía?

Dos) ¿Habrán de esperar algunos estupendos narradores españoles a que sus libros se publiquen –ahora le remito a ustedes a mi anterior editorial(no)es- en Anagrama 4 (premios nacionales), Alfaguara 2, Tusquets 1, Seix-Barral 1, Plaza y Janés 1, Destino 1 y Ollero y Ramos 1, para optar a ser premios nacionales de narrativa?

La respuesta la tendremos en los próximos días, cuando los medios culturales de este país den noticia de la obra ganadora del premio nacional de narrativa 2008.

Publicado el 12/10/2008



Inicio | Editorial(no)es