Editorial(no)es

Diez años de DVD Ediciones: entrevista a Sergio Gaspar en la revista Quimera

Quimera entrevistó a Sergio Gaspar, director de DVD Ediciones, en el otoño de 2006, con motivo del décimo aniversario de la editorial. Sergio Gaspar evocaba en esta entrevista algunos momentos de la historia de DVD Ediciones, hablaba de los objetivos y las colecciones de la editorial, y reflexionaba sobre la edición literaria independiente en el arranque del nuevo siglo en España. La entrevista, realizada por Magda Ruiz Gutiérrez, se publicó con algunas variantes, por razones de espacio, en octubre de 2006, en el número 275 de la revista Quimera.

¿Cómo definirías el término «editor español independiente»?

Un editor de literatura en España merece el calificativo de independiente si defiende un proyecto alternativo —al menos, en una parte significativa de su catálogo— a los hábitos, los gustos y los nombres dominantes en el mercado literario español, es decir, si no acepta ni el statu quo ni la inercia del mercado, si aspira construir —al menos parcialmente, insisto— otro(s) mercado(s) y otra(s) literatura(s) en España. Dicho esto, yo no me creo a aquellos editores independientes que declaran que no desean ampliar su cuota de mercado, ni vender muchos libros, ni ganar dinero con su editorial. Ser un editor perpetuamente pobre y débil sólo garantiza la debilidad y la pobreza a perpetuidad. El editor que, además de independiente, resulte útil a la literatura española ha de conseguir dos objetivos relacionados: primero, alterar el mercado; segundo, ir creciendo en influencia y en ventas, porque ese crecimiento será la palanca que le ayude a remover la situación actual. Crecer: ése está siendo el mayor problema, tal vez un problema que ninguno de nosotros, los nuevos independientes, logremos resolver.

¿Cuál ha sido el principal cambio que ha ocurrido en el mundo editorial desde 1996 hasta hoy?

Si pensamos en positivo, el principal cambio hay que buscarlo en la aparición de nuevas editoriales más o menos independientes y literarias, porque su presencia ha contribuido decisivamente a ampliar la nómina de autores, a mejorar las traducciones, a introducir en España temas y estéticas renovadores. DVD Ediciones nació en 1996. Poco antes o poco después, si la memoria no me falla, aparecen Igitur y Lengua de Trapo, y creo que, al poco tiempo, Bassarai y Bartleby. DVD Ediciones ha publicado en torno a 160 títulos y Lengua de Trapo unos 180, si vuelve a no fallarme la memoria. Son cifras muy respetables. A este proceso se han ido sumando editoriales como Páginas de Espuma, Minúscula, La Poesía señor Hidalgo, o La Garúa, entre bastantes otras. Sé que soy injusto al no poder ni saber citarlas a todas, pero más injusto sería no dar algunos nombres que tienen que conocerse y reconocerse. Precisamente, si queremos ir cambiando las cosas, se trata de atreverse a dar nombres: nombres de editoriales, de autores, de revistas, de críticos. Ahora bien, la eclosión de tanta nueva editorial persiguiendo lo mismo, u objetivos parecidos, puede acabar por eliminarnos a todos, porque, aunque haya lectores, no hay lectores suficientes con la estructura actual del mercado español. Paradójicamente, esta riqueza editorial que crece día a día puede transformarse en perpetuación de la pobreza y la debilidad de la edición independiente en España, puede impedir la consolidación en ventas e influencia de esas dos, tres, tal vez cuatro editoriales —no hay espacio para más, si no cambia la estructura global del mercado— que sean una alternativa clara, visible y sólida, a las de referencia desde el final del franquismo y el inicio de la democracia. Ahora bien, ¿quién quiere retirarse…?

De los 160 títulos que has publicado en esta década, ¿cuáles recuerdas con especial cariño u orgullo?

Más que orgullo, lo que yo siento por casi todos estos libros es afecto, y, en el caso de los nombres españoles, mucho agradecimiento por haber creído en la editorial, porque un buen número de narradores, poetas y traductores con títulos en DVD Ediciones son lo mejor de la literatura española del momento… Y, si me invitan a recordar, como yo soy un hipernostálgico incurable, siempre regresaré a los orígenes, al inicio de las colecciones de la editorial. El arranque de la colección de poesía fue un acierto pleno. En gran parte se debió a que continuaba el espíritu de una colección de poesía que publicábamos un grupo de amigos. Se llamaba Bauma, Cuadernos de Poesía. Nos reuníamos en la cafetería Bauma, en el Ensanche de Barcelona. Allí se vivió durante años una tertulia de poesía estupenda, con discusiones apasionadas, bocadillos fantásticos, alcohol, amistad, enemistades, ataques furibundos contra la poesía de la experiencia, envidia de los éxitos ajenos, todo maravillosamente mezclado. Los dos títulos inaugurales de DVD Ediciones son precisamente de los dos primeros autores que publicó Bauma, Cuadernos de Poesía. Me refiero a Cobalto, de Esther Zarraluki, y a un libro que sigue siendo uno de los buques insignia de la editorial, Ciudad del hombre: Barcelona, de José María Fonollosa. Y me hace ilusión que, ahora que se cumplen diez años de aquello, acabe de aparecer otro título de Esther Zarraluki, Dónde, y además la quinta edición de Ciudad del hombre: Barcelona. Una pieza clave en los orígenes de la editorial fue José Ángel Cilleruelo. Aceptó codirigir conmigo la colección de poesía, fue el responsable de la edición de Fonollosa, aportó nombres y me orientó en la poesía española del momento, que conocía mejor que yo. También me gusta recordar los inicios de «los 5 elementos», la segunda colección de la editorial, en la que tiene una presencia vertebral la narrativa hispánica alternativa. Arrancó en 1998 con la novela El hombre constante, de Javier Sebastián, un texto inquietante, perverso y perfecto, que puso el listón muy alto. Parecía casi imposible que una pequeña editorial pudiese encontrar autores y obras de narrativa de interés, en una coyuntura de tanta competencia entre las grandes y medianas editoriales por cazar a narradores hispánicos y tanta confusión respecto a su verdadero valor —fueron tiempos en los que no importaba pagar un anticipo de varios millones (de pesetas) a un narrador español que prometiese—, pero existían esos narradores ignorados y excéntricos al sistema, y, en poco tiempo, pudimos publicar a David González, José María Pérez Álvarez o Salvador Gutiérrez Solís. A finales de 1998, apareció nuestra tercera colección, «Actual/Eterno», con Y tú de qué trabajas, de Luis Fernández Zaurín, y 39 veces la primera vez, de Magda Bandera. Casi milagrosamente, se vendieron muy bien, sobre todo, 39 veces la primera vez, que llegó a las cuatro ediciones y creó un modelo de libro testimonial de actualidad que ha inspirado a grandes editoriales. O, tal vez, que han copiado directamente. En el año 2000, me atreví con la edición de libros en catalán, creando la colección «L’illot». Y saltó la sorpresa de nuevo. Esta vez se llamaba Manel Zabala, un absoluto desconocido. Con su libro de relatos Ieu sabi un conte..., ganó el Premi Serra d’Or de Narració, y la mayoría de los críticos que, además de influencia tenían inteligencia, lo consideraron un descubrimiento. Manel Zabala acaba de publicar en la colección «Los 5 elementos», coincidiendo con los diez años de la editorial, la traducción al castellano de sus mejores relatos, firmada por él mismo. Se titula Permitan que les cuente. Como en su día escribió Julià Guillamon, «los cuentos de Zabala no se parecen a nada que usted haya podido leer». Y, además de propaganda del libro, es verdad. DVD Ediciones siempre ha empezado con buen pie, pero el problema crucial, como he mencionado antes, es crecer. Si unas cuantas editoriales independientes de verdad no conseguimos crecer con claridad en estos primeros años del nuevo siglo, quedará poco futuro para la literatura, tal como yo la entiendo.

¿Cuál es el best-seller de DVD Ediciones?

Superventas, lo que se entiende por superventas, no ha habido ninguna, aunque varios títulos hayan superado los cinco mil ejemplares. Hablemos mejor de ventas significativas, si te parece. Y a mí me parece significativo —porque sugiere que existe todavía un lector-comprador dispuesto a apoyar la sorpresa, el riesgo, la renovación— que se estén vendiendo novelas tan radicales e insólitas en la narrativa española como las de Manuel Vilas —Magia—, Juan Francisco Ferré —La fiesta del asno— o José María Pérez Álvarez —Nembrot—. Quien haya perdido la confianza en la capacidad de renovación de la narrativa hispánica, que se encierre en su casa y lea durante varios días estas tres novelas, una tras otra. Al acabar, si sobrevive, o sale corriendo a comprar una novela tipo-ruiz-zafón-o-algo-que-me-entretenga-por-favor, o no vuelve a leer literatura de ocio-y-negocio-cultural nunca más. En poesía, también significa mucho que hayan vendido más de dos mil ejemplares Las afueras, el primer libro de Pablo García Casado, o Mi primer bikini, también libro primero de Elena Medel, que acaba de publicar un nuevo y espléndido libro en la editorial. Se titula Tara y con él alcanzamos el número 100 de la colección de poesía. También destacaría las ventas de los libros de Fonollosa Destrucción de la mañana y del ya citado Ciudad del hombre: Barcelona. Fonollosa es el principal poeta secreto y maldito de buena parte del franquismo y la democracia. Y quiero mencionar un libro por el que siento especial afecto, aparte de que se vendió estupendamente, un libro que lleva tiempo agotado y que habrá que reeditar algún día. Hablo de Feroces, una idea extraordinaria de Isla Correyero. Este tipo de ventas es el que más me interesa, porque son ventas de autores españoles que están creando literatura española. Ahí se libra el combate fundamental para mí, el de alterar la literatura española. Yo no soy un editor de traducciones, como parecen conformarse con ser otros colegas míos independientes. Yo traduzco al español para enriquecer y modificar la literatura en español. Dicho esto, está claro que las traducciones de la editorial figuran entre las mejores de los últimos años. Invito a leer algunas de las que ha realizado ese monstruo que se llama Bel Atreides: por ejemplo, El Preludio, de William Wordsworth, o Memorias del subsuelo, de Dostoyevski. O las ediciones que ha hecho Julián Jiménez Heffernan de los libros de Ashbery Tres poemas y Autorretrato en espejo convexo. O la edición que acaba de aparecer del libro de Geoffrey Hill Himnos de Mercia, firmada por Jordi Doce y Jiménez Heffernan. O cualquiera de las realizadas por Eduardo Moga, que además codirige conmigo la colección de poesía y es un puntal de la editorial. Ahora bien, si hablamos de ventas, hay que decir que las traducciones resultan más fáciles y fructíferas para los editores independientes —y, tendencialmente, para cualquier editor, sea cual sea su tamaño— que la defensa y promoción de autores españoles de verdad literarios.

Como en el caso de Carlos Barral, la edición parece haber eclipsado tu condición de poeta. ¿Te preocupa?

En absoluto. La extensión de esta respuesta lo demuestra.

Acabáis de iniciar una colección de clásicos catalanes. ¿Cuál es el sentido de un proyecto así en el actual panorama político español?

DVD Ediciones y Editorial Barcino firmaron a finales de 2005 un convenio de colaboración para coeditar clásicos catalanes medievales, prerrenacentistas y renacentistas en castellano. Esta aventura cuenta con el respaldo de la Fundació Lluís Carulla y con el asesoramiento editorial de José María Micó, y uno de sus impulsores principales es una persona con tanta experiencia y valor culturales como Carles Duarte. Los textos que se vayan traduciendo se basarán en las ediciones críticas de la colección «Els Nostres Clàsiscs» de Editorial Barcino, que son garantía absoluta de rigor, y se integrarán en las colecciones de narrativa y poesía de DVD Ediciones. De hecho, ya se están integrando, porque en mayo apareció Libro de amigo y amado, de Ramón Llull, traducido y prologado por Eduardo Moga, y está a punto de editarse El sueño, de Bernat Metge, cuyo traductor y prologista es Jorge Carrión o/y Jordi Carrión, escritor que mantiene dos nombres propios en una cultura en la que aflora la tentación de invitar a tener sólo uno. A mí me apasiona este proyecto, porque la literatura clásica catalana es de las más ricas y relevantes de Europa, pero también porque es una invitación a que el público español y culto demuestre que de verdad es culto y es español. ¿Se puede tener cultura amplia en España sin leer a ratos a Garcilaso de la Vega, a ratos a Ausiàs March, un día a Don Juan Manuel y otro a Ramon Llull? Es cierto que el ambiente político está crispado, por ambas partes, por múltiples partes, dicho con más precisión, porque existen sensibilidades muy diversas respecto a la idea de la España plural, pero también es cierto que esa crispación afecta, sobre todo, al ámbito de la política. Me ha satisfecho, por ejemplo, comprobar que la prensa cultural de Madrid ha acogido con interés la noticia del proyecto de traducción de clásicos catalanes, con tanto interés o quizá más que la prensa cultural barcelonesa.

¿Cómo asume su posmodernidad una editorial como DVD Ediciones cuando muchos siguen advirtiendo del fin de la industria tal como la conocemos? ¿Cuáles son los derroteros que seguirá el mundo de la edición?

Observando el balance de la industria del libro en 2005 que acaba de hacer la Federación del Gremio de Editores de España, yo destacaría cuatro aspectos: primero, la facturación aumenta por debajo de la inflación, es decir, hay estancamiento; segundo, aumentan las ventas del libro de bolsillo; tercero, los formatos distintos al papel, DVD, on-line, CD-ROM también aumentan en ventas, aunque menos que el libro de bolsillo; cuarto —aunque este aspecto es más de mi cosecha que del balance de la Federación—, los títulos «útiles», los centrados en la actualidad pura y dura y los best-sellers tienden a predominar sobre los otros… Saquemos conclusiones. En primer lugar, no sólo hay estancamiento en la industria editorial, sino crisis, aunque algunos no quieran aceptarla, y esa crisis ya no podrán resolverla los editores, necesitarán que los políticos, los periodistas, los educadores se comprometan en una defensa nítida y constante de la lectura de calidad, de su prestigio social, de su necesidad. ¿Quieren hacerlo? ¿Son capaces? Tengo mis dudas. En segundo lugar, el libro tiene que ser más accesible, y uno de los elementos de esa accesibilidad consiste en que resulte más barato y esté más presente en la vida cotidiana de los ciudadanos que son lectores, compulsivos, constantes u ocasionales. Ahora bien, para los editores independientes, que editamos tiradas cortas y no tenemos la influencia social de los grandes grupos editoriales, abaratar los libros y entrar con claridad en los medios de comunicación de masas resulta dificilísimo. ¿Nos permitirá el mercado un hueco suficiente de visibilidad en las librerías, en las secciones de cultura, en las radios, en las televisiones? También tengo mis dudas. En tercer lugar, las nuevas tecnologías, incluyendo internet, irán ganando protagonismo, si bien lentamente y presentando aspectos que no invitan al optimismo. Por ejemplo, internet puede acabar siendo una fuerza poderosísima para que aumente la escritura sin aumentar la lectura. Yo me imagino a veces a decenas de millones de personas que se creen escritores en Occidente dedicando dos, tres, cuatro horas de su ocio a escribir y colgar en la red sus palabras, sus cuadernos, sus obras, personas que no tendrán ni tiempo ni interés en leer lo que otros han colgado y que, cuando cierren el ordenador, acudirán a una gran superficie a comprar los títulos de los autores que más les suenan, de los autores famosos. Escribirán para la red, publicarán en ella, y leerán best-sellers en formato libro tradicional. Otras veces, en días menos apocalípticos, me imagino internet como una palanca para contruir un mercado alternativo. En este terreno, todo aparece abierto e impredecible por ahora. En cuarto lugar, ante un panorama en el que parece que primará el best-seller, los contenidos de baja intensidad, la actualidad de usar y tirar, la venta rápida, tendríamos que conseguir que los lectores, los críticos y los autores con voluntad literaria nos movilizásemos. Hay que moverse. Hay que comprometerse. Hay que resistir y reconstruir la(s) literatura(s). Pero tampoco soy demasiado optimista en este aspecto. Observo mucha ignorancia respecto a la propia obra, mucha falta de generosidad con la obra ajena, mucho cinismo. Tal vez la frase que más se escucha, tácitamente, sea ésta: «Sálvese quien pueda.»

Publicado el 20/2/2008



Inicio | Editorial(no)es